
Artista nacido antes de que el hombre pisará la luna, estudia en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Sevilla, en el Pabellón de Chile. Investigador sobre técnicas calcográficas y pictóricas, realiza trabajos intensos con procedimientos casi alquímicos. Buen maestro, le gusta impartir clases para crear en cualquier soporte. Periodicamente expone y su obra es seleccionada y premiada. Sobre la más reciente, el crítico de arte José Manuel Sanjuán la ha nominado como La sombra del Barroco pues en ella la composición se divide en franjas cromáticas, pares o ternos, de indiscernible frontera, sin parentesco alguno con los contornos duros de Morris Louis o Frank Stella y sí cierto aroma al misticismo de Mark Rothko. Sanguino es una perpetua irradiación, una constante de tonos pardos, ocres y azulados que cohabitan con rayados, mixturas, empastes, raspados…, excelente repertorio de recursos técnicos supeditado, siempre, al manto del sosiego y la sobriedad, atributos propios del barroco español. Sanguino es hombre de muchas eses: sosegado y sobrio, con la pintura en la sangre y en el apellido, trabaja incansable y suda el mandil, con sorna sevillana y sinceridad universal.
























