
Joaquín es un apasionado de la vida y de las habilidades que la misma le ha dado al ser humano. Renacentista, escribe guiones, dirige películas, crea muebles, arregla relojes, construye casas y conversa por placer, por simple deseo de intercambio de ideas, de sensaciones, de sentimientos, como los hombres antiguos sabían hacer. Como cineasta, comienza el proceso con eterna observación de lo que le rodea y de lo que le sorprende, aunque ocurra en las antípodas, para llevarlo al papel y, ahora a la pantalla de su mac, donde crea universos simbólicos en los cuales siempre corren buenos tiempos para la lirica. Su debilidad es la dirección de cine, especialmente, la dirección de actores, pues conoce como piensan y como sienten, no en vano es y sigue siendo actor de teatro, cine y TV. En la dirección, les saca lo mejor de si mismos, si es necesario, los exorciza para que expulsen los demonios de la ira, la podredumbre interior, siempre tan bella pero tan esquiva. Joaquín cultiva una de las frutas mas gratificantes de la vida: la amistad. Y lo hace con el mimo y la tranquilidad de que lo que tenga que ocurrir, ocurrirá. Sólo podemos cambiarlo.
