
Nunca fue un buen estudiante. En el instituto fracaso varias veces. Trato de hacer carrera militar pero tampoco. Un día, una profesora le dio un consejo que forjo su vida: "Deja el instituto, no lo terminarás nunca… y vete a la escuela de Artes Aplicadas" Todo cambió. Paso de ser el último y no ver la película, a estar en la premier, a reconocer la big picture, la fotografia de la vida entera. Ya en la escuela, talla en madera y crea en piedra, forja, dibuja y modela… Un día, llega una exposición importante. Apuesta a colorado y gana, lo justo para apostar otra vez y zas!, premio. Así hasta hoy. Ha expuesto en un buen montón de sitios, algunos tristes, oscuros, otros alucinantes. Ha conocido gente maravillosa y sujetos espeluznantes. Ha visto llorar de emoción ante una de sus piezas y ha sentido el desprecio de ser “comprado”. El solo mira la obra, facta no verba. Es un hombre afortunado pues tiene la oportunidad de subir a lo más alto, gozar de las vistas y tiene siempre presente como huele el infierno. No es ni más ni menos. Solo hace lo que le gusta... pero que gusto tiene.
























