Cuando en alguna ocasión ha ejercido de modelo fotográfico, tiene pinta de galan de película de cine clásico y en la vida también lo es. Hombre de buen semblante y manejo airoso de su persona, empezó en el diseño web de una forma no buscada, casi accidentalmente, lo que le permite avanzar en cada nuevo proyecto con la naturalidad del que no sabe todo pero lo intuye, lo estudia, lo aprende. En el universo virtual, batalla cada dia con los problemas habituales de llevar una idea o un concepto que, en esos momentos solo vive en la mente del cliente, a la pantalla, a la realidad informática, y lo hace con la paciencia innata de la humildad, del buen humor y del "savoir vivre". Aqui os dejamos algunas de sus últimas creaciones. Play it again, Sam.